El espacio mítico de la palabra en el desmadejar del tiempo: en el poemario El ave rasga la memoria , de Valentín Amaro.

Valentin99 

 

El ave rasga la memoria , es el poemario de Valentín Amaro, poeta dominicano que se inserta en la contemporaneidad. Es sin duda uno de los más destacados exponentes de la expresión poética posmodernista dominicana y del Caribe.

Valentín Amaro, es observador atento de una realidad opresiva y decadente de la sociedad en la que vivimos. La polifonía de voces que aquí transita lo demuestra, como veremos más adelante.

 

El conjunto de poemas que componen este libro, no es más, que una emigración y peregrinación constante. Errabundez del hablante lírico, comunicación y dialógo con el otro; con Dios, con los que han muerto, y por supuesto con el mundo actual, en el que la conciencia poética vive y gime, desde lo más profundo del alma. Un lenguaje apasionado que estalla, agiganta y extiende múltiples visiones en un tono melancólico, sosegado y cansado.

 

Amaro, es el poeta apasionado vehemente, en ocasiones mesurado, que en silencio deshace y fragmenta esa conciencia inquieta donde yacen sus mundos internos, que cuestiona en un diálogo con su otredad, consigo mismo y con el universo. Esa conciencia que se expresa sabiamente arrastrando las palabras las que multiplica en crepitantes imágenes recurrentes con un propósito definido, llegar al otro lado y aunarse con el ser .

 

En Definitiva, Amaro es un poeta perspicaz, es un espejo que transita por el camino, reflejando la magestuosidad y la belleza del espíritu. Pero también, en sus poemas se aprecia un río gris de aflicción, similar al río Estigia de Caronte. En su poética emplea una basta gama de emociones humanas con las que logra en complicidad con el lector, transitar en su propio devenir provocando una catarsis.

 

Como podemos apreciar desde el primer alarido del hablante lírico de sus versos, en el primer poema donde se aprecian elementos que serán la clave del poemario. Es decir, la recurrencia de la eternal soledad del Ser:

“ Desde la fría estación del barro

el ave rasga su memoria

te grita en lo oscuro de su eternal soledad

un azar de lluvias terminó su vuelo,

el deambular,

su acoso.

Cuando los versos se desplazan en el tiempo, como un cuadro que se contiene en el espacio, podría suceder que el desplazamiento de los versos, veloz y lento, tenga un determinado alcance significante. Tal y como sucede aquí, hasta el punto que podemos exagerar diciendo que lo que el poeta expresa se comunica mejor por la morosa sucesividad de sus versos, que valen como representación poética en su lentitud. Como podemos apreciar en el poema Volviendo al espejo:

 

“Es abril,

otra vez la tarde se desviste

como ciertos muertos

que se pierden en la memoria,

o el vacío de los rostros que miras a diario”.

Guillermo Sucre señala refiriéndose al silencio, afirma que poetizar desde la conciencia que se tiene del silencio, es ya hablar de otra manera. Llegar hasta los límites del lenguaje sobreviviendo a sus orillas para recobrar su intensidad. Así, como lenguaje, el silencio es ambigüedad pura, sugerencia y sentidos; como espacio extra-verbal es lo inexpresable, lo inefable, el vacío blanco.

Veamos entonces como Valentín Amaro lo expresa en el poema X en el que su hablante lírico nos habla de ese regresar a la casa, a ese desorden del afuera:

De regreso a casa,

el desorden,

y te piensas el hombre , la mujer,

los que huyen

mientras se desgrana su transitar

entre los dedos.

 

En el poema XXVI, se percibe esa voz, que dialoga con el universo, a la que el hablante le llama a la otredad, Señor, con el cual parece conversar. Es la voz de la que escribe Maurice Blanchot cuando refiere ,como aquella voz que habla sin palabras, silenciosamente y por el silencio del grito, tiende a ser, aún cuando fuese la más interior, tan sólo la voz de nadie . Diría Blanchot ¿quién será esa voz que se expresa cuando habla esta voz? ¿Será entonces aquello que se ubica en ninguna parte?, sino aquella que se manifiesta en un espacio de redoblamiento, de eco y resonancia donde no es alguien, el habla sin palabra. Veamos como lo expresa Valentín Amaro en este poema:

 

Señor,

entonces vuelves en sí

y teme al que se va formándose,

que como una inmensa boca se abre a la tierra,

sórdido, espectral.

 

En verdad,

no conoce las voces

que les llaman en el sueño

ni los espasmos,

ni temblores que le gritan a su ausencia.

 

¡Ah!, volver a la inmensa casa vacía

cuando de rebeldía se puebla,

y se cierra su voz

ante estos silencios.

 

La esencia del hombre consiste en apalabrarse con la realidad de la vida buscando su ser y sus sentidos. El hombre yace en el lenguaje, es Palabra, pero para que esta no sea inútil es preciso presentir que somos, por ventura más que eso. Lo inefable, lo maravilloso. Como lo ha expresado George Steiner, “está más allá de la palabra”.

Notemos como el poeta Valentín Amaro nos habla de esta realidad en el que el hablante busca su ser. Este poema aparece en una segunda parte del poemario que lleva por título Tocando madera :

 

 

 

Extravío,

distancia, oscuridad,

sombras que pesan,

vidas que se disuelven

bajo los corredores de la nada.

¿Qué de estas puertas

que no conducen a ninguna parte?

luego me disgrego en tus pasadores de olvido,

y voy tocando madera

en mi condición de ángel desterrado,

mientras las babosas de mil años

se arrastran en lenta danza

al compás del silencio.

 

Todo el poemario está impregnado de lluvia y de humedad . Un proceso lento y sutil que va develando el sentir de la voz poética que discurre y fluye hilando emociones dispersas en el tiempo. De igual manera que el proceso de formación de las lluvias es el proceso de formación de las palabras. Su desarrollo es paulatino; gota a gota, sílaba a sílaba hasta terminar en una polifonía de voces:

 

Valentín Amaro , en el poema III nos refiere :

 

Aún llueve

Toda en ti derrama su furia la lluvia.

Desde dentro ,

Una voz conocida te grita,

¿ dónde va?

 

La lluvia prosigue y se repite como orquestación fónica, en la composición poética de Amaro. Sonidos y sentidos en perfección de lo elemental; la naturaleza se espiritualiza y el espíritu se naturaliza. Las lluvias son sagradas y tienen en un sentido espiritual poder sobre la historia de los hombres, por eso hay verdad, mentira o simplemente gracia y belleza.

En el poema XXV cuando nos dice:

 

Ha llovido,

densas gotas de agua

todavía caen en el húmedo cacaotal,

en el misterio de estas gotas

y los grillos cantan,

solloza su corazón,

que espera y espera.

 

Espero que este no sea el final de un diálogo con el hablante lírico que discurre en las páginas de este poemario de Valentín Amaro. Podría estar hablando varias horas, días quizás, de todas las imágenes recurrentes en su poética. Hay necesariamente mucho más que decir de su obra, su lirismo y su sensibilidad . Siento que es un deber de mi parte mostrar al mundo la calidad de nuestros poetas y escritores . Por tal motivo me veré obligada y comprometida desde ya con Valentín Amaro, por su magnifico trabajo en el decir poético. sea esta introducción o prólogo una, para invitarlos a conocer un poco más de su poesía, y de esta manera penetrar en los posibles mundos de su conciencia.

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Acerca de dorisan

San Juan, Puerto Rico Introducción Soy dominicana de nacimiento y vivo en Puerto Rico hace mas de veinte años. Amante del arte en todas sus vertientes, pinto al oleo, acuarela y otros medios . Me gusta el dibujo , el grabado sobre todo la litografía y el intaglio. Hablo varios idiomas entre ellos portugués, español, inglés, francés e italiano y algo de latín. Me gusta la música clásica, el jazz, me fascina el blue y el jazz caribeño contemporáneo. Estudié en el Departamento de Estudios Hispánicos en la Universidad de Puerto Rico donde obtuve un P.hD. en Literatura Hispanoamericana especializada en teatro hispanoamericano y dominicano. Soy maestra de arte y de literatura. Me gusta leer sobre todo los clásicos y la literarura que me acerca a mis raices. Con esto me refiero a la literatura hispanoamericana y caribeña. Escribo crítica literaria en algunas revistas. He escrito varios poemarios; Solo de pasión, soledades y otras ausencias, El olor de la palabra rota, Rasgada memoria. En ese espacio de nadie donde gravita la prudencia y Rapsodia demorada en el tiempo. Además de un libro sobre crítica de teatro. titulado: Mito y tragedia en el teatro hispanoamericano y dominicano del siglo xx.
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