Intertextualidad y parodia en Antígona Furiosa de Griselda Gambaro…

Intertextualidad y parodia en Antígona Furiosa de Griselda Gambaro: Adaptación del texto sofocleano.
Por Doris Melo Mendoza. P.hD.

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En HIspoanoamerica a lo largo del siglo XX, se han escrito varias obras de teatro inspiradas en las reescrituras clásicas griegas. En Argentina particularmente se han encontrado dramaturgos comprometidos en denunciar la injusticia de la dictadura y el discurso reaccionario del poder. Para ello, estos dramaturgos elaboran un discurso transgresor, que desmitifique, que desnude y degrade en cierta forma la dictadura y la corrupción de determinados momentos históricos de su país.
Al igual que Leopoldo Marechal, la argentina Griselda Gámbaro retoma el conflicto trágico de la Antígona de Sófocles en su obra Antígona Furiosa, desarrollando una nueva reescritura adaptada a la situación política de Argentina. Al inicio de esa obra, Antígona resucita, vuelve a la vida, se arregla el pelo, se endereza la tiara de novia y separa la soga que enrosca su cuello. En ese sentido, parece ser una continuación de la Antígona de Sófocles. Sin embargo, el hipertexto retoma el tema, pero podemos ver que no es una adaptación ni otra versión del hipotexto de Sófocles. El primero toma el tema del segundo, escoge parlamentos de la obra original y de otras obras, ensambla una nueva Antígona fuera del tiempo y la pone a dialogar retrospectivamente con lo que sucedió en el tiempo actual que experimenta la Argentina de la época. Una vez resucitada, Antígona se sacude el vestido de novia blanco, pero sucio y se dirige, cantando, hacia un café frente al cual dos hombres conversan en una mesa. Dialogan, insertando en la conversación los acontecimientos propuestos por Sófocles en su Antígona, como si fueran parte de su propio pasado.
La puesta en escena del único acto necesita tres actores que representen varios personajes en el desarrollo de la obra. Antígona, Corifeo y Atinoo son personajes proteicos y asumen personalidades diversas. Por ejemplo, ambos jóvenes ven llegar a Antígona, quien se acerca a ellos cantando unos versos de escenas de Hamlet, de William Shakespeare. De este modo, Gámbaro funde la figura de Antígona con la imagen de la Ofelia enloquecida por el dolor de la ausencia y la muerte de sus seres queridos, que presenta Shakespeare en Hamlet. Vincula dos textos que tienen en común los términos de usurpación, muerte y silenciamiento de la verdad. Estos versos constituyen intertextualidad que puede leerse como parodia irónica.

Gámbaro desarrolla en esta obra un intercambio de roles a partir de objetos que los personajes ostentan, evitando la salidas y entradas de personajes, o bien alejando la puesta en escena de la visión del teatro tradicional. El poder se simboliza mediante un uniforme militar que se coloca Corifeo, con lo cual pasará a ser Creonte, quien dialoga con Antígona. Antígona, por su parte, asumirá el rol de Hemón, en la discusión con Creonte. De manera que la Antígona de Gámbaro difiere del hipotexto porque reduce por lo menos en un tercio la estructura en un solo acto, elimina personajes, situaciones y parlamentos, pero mantiene los principales núcleos del conflicto reelaborado desde su nueva situación de enunciación o por efecto de la parodia. Gámbaro actualiza el hipertexto argentino, carnavaliza la figura de autoridad, desacralizándola, rebajando a la autoridad máxima. Convierte a Creonte en una armadura, en una marioneta que necesita de otro para expresarse.

Los textos de Griselda Gambaro privilegian el ámbito histórico político, la textualización de un plano que pertenece a la realidad Argentina, el tema de los desaparecidos, las madres de mayo, el cual aborda la autora en otras obras además de Antígona furiosa (1986) como se observa en Del sol naciente (1984), La casa sin sosiego (1991) y Atando cabos (1991).

En el hipertexto de Gámbaro, se reconcentran las voces del hermano de Antígona, de su amado y de los desaparecidos, y ella misma se convierte en símbolo de Argentina en una época histórica particular: el régimen de terror de las dictaduras como ya hemos dicho antes. El carácter heroico eterno de Antígona se observa en esta obra de Gámbaro cuando la protagonista regresa a la tumba antes del desenlace y allí completa su historia sin final, cíclica. En fin de cuentas, su heroicidad será reiterada en cada época de dictadura y de injusticia, así como su tragedia, porque siempre enterrará a Polinices y siempre será castigada. Al final, a diferencia del hipotexto, la Antígona clásica, que deja latente la posibilidad del castigo del tirano, Gámbaro en su hipertexto, confirma la imposibilidad de luchar contra la injusticia y el poder al quitarse la vida la protagonista.

Ricardo Sassone y Marisela Nasta comentan que la obra es una alegoría dentro del contexto social de Argentina, ya que nos permite ver la muerte desde la criminalidad y represión que vivió el país y que era opacada por los líderes de ese entonces (6). De otra parte, Sassone y Nasta consideran que en esta obra la identidad del individuo es absorbida por la del poder, dejando a un lado la integridad y el compromiso con quienes sufren, en este caso, Antígona, los desaparecidos y las madres de la Plaza de mayo (8). Afirman que Gámbaro ha logrado escenificar en Antígona furiosa la cruda realidad de la vida frente a un régimen que utiliza el terror como mecanismo de poder (10). Señalan, como ya lo había planteado Aristóteles en La Poética, que el drama es mimesis y lo que vemos en el teatro es un reflejo de la realidad en que vivimos, aunque muchas veces el espectador no esté de acuerdo con lo que se presenta en escena. Para Sassone y Nasta, Antígona furiosa es mimesis de la crudeza de la realidad militarista (10).

Por su parte, María Inés Ortiz, refiriéndose a la Antígona de Gambaro, señala que la autora nos muestra los efectos del terror, la realidad de la Argentina post militarista de la década de los ochenta que aparece plasmada en diferentes planos en la obra (1). Desde otra perspectiva, Matías Timpani refiere que en la Antígona de Gámbaro hay una lucha de la mujer contra el hombre opresor. Reitera que se puede realizar un análisis de la obra desde ciertos acontecimientos de la historia argentina, como sería la última dictadura militar. En ésta, el aparato del Estado estaba en manos de opresores, represores y tiranos que por la fuerza habían tomado el poder central. La autoridad del estado se centra en la capacidad para promulgar y aplicar la ley de la tenencia de tierra (9). Timpani afirma que Gámbaro rescata ese segmento de la historia argentina en el que muchos jóvenes fueron desaparecidos al pelear por lo que ellos creían justo. Estos desaparecidos no fueron enterrados, son entidades que no están ni vivas ni muertas, que no tuvieron nunca una ceremonia de entierro como lo dice la tradición. Continúa señalando que Antígona furiosa recuerda la lucha por encontrar estos cadáveres, para poder enterrarlos como es debido (11). El tiempo en la obra de Gámbaro, según expone Timpani, es una simultaneidad de presentes valorados desde una modificación semiótica de la obra sofoclea: la ahorcada resucita y comienza su acción otra vez, dejando claro que la historia se repite (12).

Doris Melo Mendoza. P.hD.

Bibliografia.

Gambaro, Griselda. Antígona furiosa. Teatro. Buenos Aires:
Ediciones de la flor, 1990.
Genette, Gérard. Palimpsestes. La Littérature au second degré.
Paris: Editions Du Seuil Collection Poétique, 1982.

Ortiz, María Inés, “Antígona furiosa: Paradigma de la sociedad
argentina regida por el terror”. Grafema: Boletín de la Ailcfh
(2008): 1-5.

Sassone, Ricardo y Marisela Nasta. “Antígona en clave
Americana: notas para una hermenéutica de la impaciencia”.
Argentina: Universidad de Buenos Aires. (1999): 1-10.

Sófocles. Tragedias Completas. Traducción de José Vara Donado.
Madrid: Cátedra,11985.

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Acerca de dorisan

San Juan, Puerto Rico Introducción Soy dominicana de nacimiento y vivo en Puerto Rico hace mas de veinte años. Amante del arte en todas sus vertientes, pinto al oleo, acuarela y otros medios . Me gusta el dibujo , el grabado sobre todo la litografía y el intaglio. Hablo varios idiomas entre ellos portugués, español, inglés, francés e italiano y algo de latín. Me gusta la música clásica, el jazz, me fascina el blue y el jazz caribeño contemporáneo. Estudié en el Departamento de Estudios Hispánicos en la Universidad de Puerto Rico donde obtuve un P.hD. en Literatura Hispanoamericana especializada en teatro hispanoamericano y dominicano. Soy maestra de arte y de literatura. Me gusta leer sobre todo los clásicos y la literarura que me acerca a mis raices. Con esto me refiero a la literatura hispanoamericana y caribeña. Escribo crítica literaria en algunas revistas. He escrito varios poemarios; Solo de pasión, soledades y otras ausencias, El olor de la palabra rota, Rasgada memoria. En ese espacio de nadie donde gravita la prudencia y Rapsodia demorada en el tiempo. Además de un libro sobre crítica de teatro. titulado: Mito y tragedia en el teatro hispanoamericano y dominicano del siglo xx.
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