Infamante Eletra de Benjamín Galemiri: una crítica directa al sistema político y social chileno, imperante desde 1973 hasta fines de los ochenta .

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Por: Doris Melo Mendoza.
Al igual que Virgilio Piñera; en Chile, Benjamín Galemiri reescribe la obra Electra de Sófocles. Su hipertexto se titula Infamante Electra y toma como modelo dos personajes de la obra clásica. En ella, Galemiri invita al espectador y al lector a recorrer y reflexionar en torno a un abanico completo de tópicos presentes en la sociedad hispanoamericana actual. El autor inserta su discurso en la ciudad chilena correspondiente a ese momento.
Galemiri en esta obra, propone el poder de las palabras, la manera como se construyen y destruyen los mitos sudamericanos, la idea sobre valorada del poder, y su relación con la libido. Por otro lado, nos presenta los instintos incestuosos o edípicos presentes en el ser humano, y el deseo de sublevación de la mujer en los lenguajes de poder frente al hombre. En este caso Joshua Halevi que esconde las faltas de la emoción y por otro lado el deseo de venganza, que hay en cada una de ellas, como es el caso de Electra.
Infamante Electra presenta la historia de Joshua Halevi (Héctor Noguera), un ex senador de la República, enloquecido recientemente por reiteradas acusaciones sobre delitos y fraudes fiscales. Este ex honorable, que alguna vez fue un defensor de la lucha contra la dictadura, enfrenta ahora el desprecio de todas las esferas del poder.
Como en la tragedia de Sófocles, Galemiri se vale del mito clásico para utilizar dos figuras importantes de la tragedia, adjudicándole al personaje Joshua Halevi algunas de las características de Agamenón como padre de Electra, la hija que odia a su padre y quiere vengarse de éste. Al personaje Electra lo encarna Dafne Halevi. Ella es la única hija de Joshua Halevi, es la brillante abogada Dafne Halevi Toledo (Amparo Noguera), y que se vislumbra como posible Ministra de Justicia del nuevo gobierno encabezado por una mujer. Ésta, a pesar de todo el desprecio que tiene a su padre, decide defenderlo. Como en una versión moderna de la Electra de Eurípides, Dafne viene a vengar y mitigar las acusaciones contra su padre, a enfrentar el desprecio de los abominables medios de comunicación y a aclarar sobre su propia sentencia, ante su indolente padre.
Esta defensa de Dafne, o de la moderna Electra, tiene un alto precio moral para su odiado y amado padre, la revelación de un tenebroso secreto familiar que sacudirá a todo el mundo, inclusive a la madre desaparecida de Dafne. Este secreto será develado cuando Dafne se comprometa con su padre a defenderlo a cambio de que él le confiese cuál ha sido su verdadera madre, pues ella ha convivido a lo largo de su vida con todas las amantes de su padre sin que éste tome en consideración los verdaderos sentimientos de su hija.
La obra es presentada en un solo acto. En ella, Galemiri se concentra en dos personajes que mantienen un diálogo en el cual los juegos de poder determinan la acción. La primera parte del texto comprende sólo acotaciones, a modo de presentación de los personajes, su entorno y sus afanes. Destaca la presencia de la ciudad como elemento que refiere la cotidianidad de los protagonistas, sus intenciones y el dominio que tienen, en particular la abogada. En Infamante Electra, distintos puntos de Santiago de Chile pasan a ser parte de los referentes de poder que aquí se elaboran y que se entremezclan con varios otros ejemplos de intertextos, características indicadas por este autor. Dentro de los componentes de la poética de Galemiri, los personajes se desenvuelven en un mismo espacio escénico, diseñado para que confluyan físicamente mundos tan diversos como la religión judía, el Chile pícaro y el concepto de circo.
Fernando Arrabal, en su artículo titulado “Benjamín Galemiri y su Infamante Electra”, observa que en esta obra el autor mezcla los judíos con los chilenos deliberadamente; los personajes son llamados con insistencia por sus dos apellidos como una manera de ironizar sobre el origen de identidades en un medio que parece ignorar la composición heterogénea de sus integrantes. Un buen ejemplo de la ironía es que a Joshua Halevi Jiménez le dicen El Jiménez (15). Señala, además, que en Infamante Electra Galemiri se mofa y se engrandece con su ironía y sabiduría. Afirma que esta obra es a la vez drama y farsa (21).
Por otro lado, Carola Oyarzún, en su artículo “Benjamín Galemiri: territorio de la desmesura”, señala que uno de los rasgos más predominantes de la dramaturgia postmoderna es el diálogo simultáneo con los más diversos campos de la cultura. Afirma que Galemiri es el mejor exponente de una escritura que se alimenta verazmente del teatro y sus orígenes, la música, la filosofía, la tradición bíblica y la tecnología. Oyarzún refiere que con este conjunto de fuentes Galemiri elabora escenas cargadas de signos que reconocemos en nuestra experiencia como herederos de múltiples y contradictorias contenidos, claros rasgos de nuestro tiempo, que el autor traslada a formatos que notoriamente sobrepasan las características y convenciones que han definido al género dramático (12).
Eduardo Guerrero del Río, en su artículo “Un dramaturgo en busca de la tierra prometida”, refiriéndose a Galemiri, lo considera el dramaturgo chileno más relevante surgido en la década de los noventa. Señala entre los principales elementos de su poética el tema de lo sexual, casi como una obsesión, además del poder, la culpa, la identidad y la ausencia del padre en su manifestación tanto real como simbólica. Además, resalta el lenguaje manifestado en un juego múltiple de procedimientos. Así, dentro de la concepción de una gran obra única que contiene lo dialógico también se visualizan rasgos narrativos líricos. Por esto, señala que la obra de Galemiri exhibe cierto barroquismo (1). Por otro lado, indica que desde el punto generacional Benjamín Galemiri pertenece al grupo de escritores que tiene como referentes la dictadura de Pinochet. Afirma que su obra es una crítica directa al sistema político y social imperante desde 1973 hasta fines de los ochenta (2).

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Acerca de dorisan

San Juan, Puerto Rico Introducción Soy dominicana de nacimiento y vivo en Puerto Rico hace mas de veinte años. Amante del arte en todas sus vertientes, pinto al oleo, acuarela y otros medios . Me gusta el dibujo , el grabado sobre todo la litografía y el intaglio. Hablo varios idiomas entre ellos portugués, español, inglés, francés e italiano y algo de latín. Me gusta la música clásica, el jazz, me fascina el blue y el jazz caribeño contemporáneo. Estudié en el Departamento de Estudios Hispánicos en la Universidad de Puerto Rico donde obtuve un P.hD. en Literatura Hispanoamericana especializada en teatro hispanoamericano y dominicano. Soy maestra de arte y de literatura. Me gusta leer sobre todo los clásicos y la literarura que me acerca a mis raices. Con esto me refiero a la literatura hispanoamericana y caribeña. Escribo crítica literaria en algunas revistas. He escrito varios poemarios; Solo de pasión, soledades y otras ausencias, El olor de la palabra rota, Rasgada memoria. En ese espacio de nadie donde gravita la prudencia y Rapsodia demorada en el tiempo. Además de un libro sobre crítica de teatro. titulado: Mito y tragedia en el teatro hispanoamericano y dominicano del siglo xx.
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