La escritura testimonial en Hispanoamérica.

  La escritura testimonial en Hispanoamérica

La escritura testimonial se desarrolla en  países que enfrentan  profundas  crisis  económicas, sociales y políticas,  donde  la democracia  ha sido reemplazada por dictaduras o gobiernan militares  que violan los derechos humanos.

Este tipo de escritura, posee la formula común de presentar, el material testimonio, cuestionando a nivel social, cultural y política,  la facción de acciones privilegiadas que niegan los derechos humanos de una parte,  o de toda la colectividad.

Gustavo García señala, que el propósito de la narrativa testimonial  es documental así, lo inédito. Este rasgo coyuntural se manifiesta con claridad  en la función argumentativa que tienen los testimonios en los discursos judiciales.

La escritura testimonial es, el instrumento  por el cual  grupos marginados y marginables emergen en movimiento, de postura privada a la de testigo. Una posición en conjunto o de clase estructurada en torno a intereses ideológicos o situaciones coyunturales de reivindicadores de sus derechos.

Esta vertiente de la  literatura según   apunta García, reconstruye  el universo  simbólico fragmentado por el terrorismo del estado llenando el vacío de información con datos  fehacientes. En general se narra en forma confesional  y de denuncia, porque la escritura corresponde, tanto a la necesidad de verbalizar el trauma como de exorcizarla culpa, por haber sobrevivido. Estos textos mayormente los han escrito   mujeres.

Como refiere D. Shaw, la corriente testimonial brota de  la experiencia directa. Se trata de la descripción de hechos que han vivido  los protagonistas de eventos  de los cuales fueron testigos oculares.

En 1996 Adelaida López escribió, que el género de la literatura testimonial  había cautivado la  imaginación del continente, quizás porque es el tipo de literatura que tiene tradición más larga en Latinoamérica, ya que es el más indicado para explicar lo que quiere decir un latinoamericano.

La novela testimonial, nace normalmente de la experiencia directa. Se trata de descripciones hechas por testigos directos oculares de acontecimientos en los que  forman parte personas realmente existentes,  o de reportaje hecho a grupos sociales,  involucrados en una situación histórica particularmente significativa. El estilo tiende a ser realista y hay un intento de revelar aspectos escondidos de la realidad y de la conciencia del lector.

De otra parte, afirma Shaw refiriéndose a la narrativa testimonial,  que el testimonio constituye  un género grato a la izquierda, especialmente porque el testigo  tiende a pertenecer a los sectores desheredados u oprimidos de la sociedad.

La escritura testimonial no esta exenta de problemas, parece muchas veces simplista reduccionista. Tiende a presentar la realidad histórica y social que es siempre muy compleja en términos maniqueos que no siempre resultan ser convincentes a un público sofisticado.

Las obras testimoniales afirman, no exploran: resultan a menudo melodramáticas a causa de su intento de suscitar reacciones emocionales, de enfatizar la existencia de valores morales consensuales, que el lector acepta  positivamente. Pero sobre todo a tales obras les falta ambigüedad, la ironía  y el humorismo que acostumbramos  a asociar con la alta literatura.

En la literatura testimonial se les pide al lector, que haga un esfuerzo por identificarse  con el narrador en vez de reaccionar frente al texto de una manera que seria propia de otro tipo de escritura.

La narrativa testimonial prolonga un género, que incluye  algunas  crónicas de la conquista. como La historia verdadera de Bernal Díaz del Castillo. Algunos narrativas de la revolución mexicana. Como El Águila y la serpiente de Martín Luis Guzmán.

El objeto de la narrativa testimonial según Barnet es quitarle al hecho histórico la máscara con que ha sido cubierto por la visión perjudicada y clasista. Tiene una sagrada misión de revelar la otra medalla, describir lo intrínseco del fenómeno, sus verdaderos efectos.

La novela Hasta no verte Jesús mío, de Elena Poniatowska. Es una biografía contada al autor y que también describe las experiencias de una mujer marginada. Es el caso de una mujer fuerte, autosuficiente. La literatura testimonial de la clase laboral trabajadora quien, en su juventud fue una de las famosas soldaderas de la revolución mexicana. Su historia esta llena de interés  humano, desarrollada sin comentario ideológico,  directo. Ocupa, un lugar especial dentro del canon de lo testimonial.

Por otro  lado, Shaw acentúa que el feminismo en estas novelas   nace de la solidaridad con los hombres, de la resistencia contra las condiciones subhumana. Como es el caso de Domitila Barrios y  Rigoberta Menchú.

Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia, que insiste en que su situación personal engloba toda la realidad del pueblo. El pueblo, en este caso es el de los indios quiché, guatemaltecos,  quienes luchan no sólo contra la opresión, sino contra el colonialismo interno que amenaza la cultura. Por eso, la narración de Rigoberta se divide entre la descripción y la defensa de las costumbres y el modo de vivir de los quiche y sus propias experiencias trágicas.

Doris Melo 2011

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Acerca de dorisan

San Juan, Puerto Rico Introducción Soy dominicana de nacimiento y vivo en Puerto Rico hace mas de veinte años. Amante del arte en todas sus vertientes, pinto al oleo, acuarela y otros medios . Me gusta el dibujo , el grabado sobre todo la litografía y el intaglio. Hablo varios idiomas entre ellos portugués, español, inglés, francés e italiano y algo de latín. Me gusta la música clásica, el jazz, me fascina el blue y el jazz caribeño contemporáneo. Estudié en el Departamento de Estudios Hispánicos en la Universidad de Puerto Rico donde obtuve un P.hD. en Literatura Hispanoamericana especializada en teatro hispanoamericano y dominicano. Soy maestra de arte y de literatura. Me gusta leer sobre todo los clásicos y la literarura que me acerca a mis raices. Con esto me refiero a la literatura hispanoamericana y caribeña. Escribo crítica literaria en algunas revistas. He escrito varios poemarios; Solo de pasión, soledades y otras ausencias, El olor de la palabra rota, Rasgada memoria. En ese espacio de nadie donde gravita la prudencia y Rapsodia demorada en el tiempo. Además de un libro sobre crítica de teatro. titulado: Mito y tragedia en el teatro hispanoamericano y dominicano del siglo xx.
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